¿Somos leales a nosotros mismo?

Hoy es un día diferente, un día de reflexión. ¿Somos leales a nosotros mismos? ¿estamos felices con lo que hacemos? En el blog  CREAR SALUD nos cuentan ¿Cómo ser Leal a ti mismo? .

La idea de este post me surge  con un café mañanero en una cafetería. Me quedo observando a tres personas que están sentadas delante de mi, compartiendo la media hora de desayuno que el trabajo les concede. Puedo ver como miran su móvil fijamente buscando algún mensaje que les haga sonreír. Están juntos, pero no se ven. El mensaje que esperan nunca llega, y la sonrisa no aparece. Tienen cara  cansada, triste y  con pocas ganas de volver a sus puestos de trabajo.

Esta situación  me hace reflexionar sobre nuestra vida laboral, ¿realmente estamos haciendo aquello que nos gusta y con lo que un día soñamos?

Me viene a la cabeza un poema de Mario Andrade.

Mario Andrade (Sao Paulo 1893-1945), fue un escritor y musicólogo brasileño que me emociona muchísimo al leer sus poemas.

Uno de sus poemas hoy me viene a buscar: No dejéis de leerlo.

Lealtad con uno mismo

Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora…

Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces: los primeros los comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocos, comenzó a saborearlos profundamente.

Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.

Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.

Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.

No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.

No tolero a manipuladores y oportunistas.

Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.

Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.

Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.

Quiero la esencia, mi alma tiene prisa…

Sin muchos dulces en el paquete…

Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.

Que sepa reír, de sus errores.

Que no se envanezca, con sus triunfos.

Que no se considere electa, antes de hora.

Que no huya, de sus responsabilidades.

Que defienda, la dignidad humana.

Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.

Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.

Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas…

Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.

Sí… tengo prisa… por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.

Pretendo no desperdiciar parte alguna de los dulces que me quedan…

Estoy seguro que serán más exquisitos que los que hasta ahora he comido.

Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.

Tenemos dos vidas y la segunda comienza cuando te das cuenta que sólo tienes una.

Lealtad con uno mismo.

Mario Andrade

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