EL LUGAR QUE ME VIÓ NACER

“Engrandecerás a tu pueblo, no elevando los tejados de sus viviendas, sino las almas de sus habitantes.”

Identificarte con el lugar en el que pasaste parte de tu vida, aunque ahora no vivas allí,  es muy necesario para crecer como persona, pues aunque viajes, vivas en otros lugares y experimentes nuevas sensaciones, sabes que siempre te queda un lugar al que volver, y eso da mucha seguridad y tranquilidad personal.

Si además tienes la suerte de haber nacido en un pueblo tan bonito como el mío: Fuente Vaqueros, esa sensación se multiplica exponencialmente.

Este pueblo tiene muchas opciones para pasar una infancia feliz, pues ofrece muchas posibilidades de vivir con la naturaleza, y a tan solo 20 minutos de la ciudad maravillosa que es GRANADA, una de las ciudades más bonitas de España.

Al ser un pueblo pequeño, todos sus vecinos se ayudan entre sí, hay muy buena vecindad, allí es difícil sentirse solo, porque siempre hay alguien que toca el timbre de tu puerta y que viene a regalarte un “manojo de espárragos”,  un “puñado de espinacas”, una “espuerta de acelgas”, una “bolsa de habas”, o unos caquis rojos y dulces como el almíbar.

Tenemos un día muy especial, el 5 de Junio, fecha importante en la que se celebra el día del Nacimiento de Federico García Lorca y el pueblo se rodea de una semana cultural intensa.

Crecí con ese ambiente de cultura en mis venas, desde pequeña siempre rodeada de grandes artistas que paseaban y venían al pueblo y hablaban con sus lugareños. De este modo, conocí a Carlos Cano, Lole y Manuel, Enrique Morente, a Leonard Cohen, Serrat, Rafael Guillén, Aurora Bautista, José Mercé, Alicia Hermida, a la que pude hacer una entrevista en la radio de la que tuve la suerte de ser locutora, Estrella y Soleá Morente, y tantos otros que desfilaron por allí entre escritores, poetas, músicos…

Crecí sabiendo recitar Poeta en Nueva York, interpretando a Doña Rosita la Soltera, haciendo marionetas para el Retablillo de Don Cristóbal, cantando el “El vito vito vito”, y el “Anda Jaleo, jaleo…” bailando la Reja y tocando la guitarra en la rondalla que dirigía nuestro profesor Javier del grupo Lombarda.

Soñaba con  el día de San Marcos, para ir a los “Caballitos” y comerme el hornazo con habas y chocolate.

Me encantaba ir a comprar la leche del día y ver las vacas y como las ordeñaban con esos métodos tan modernos para aquel tiempo en la cooperativa “Los Pastoreros”. 

Estas son algunas muestras de todo lo que mi pueblo me ha dado, recuerdos y vivencias que llevo tatuadas en mi corazón y en mi razón, que hacen que sean como soy, que me han hecho inquieta, creativa y luchadora. Nacer allí solo me aportó beneficios y me hizo sentirme siempre muy libre, porque eso es lo que aprendí en esos años, que la Libertad de la persona está por encima de todo.

Libertad de pensamiento, de acciones, de crear y de respetarse a uno mismo. Y me enseñó que la tolerancia es un bien muy preciado, y que a cada persona  hay que quererla por lo que es, y aprender de todo lo que te ocurre en la vida. Conocí el valor del grupo, la necesidad de luchar por tus ideales, a respetar la naturaleza y el entorno y me preparó para  bailar bajo la lluvia incluso cuando había tormenta. 

En mi pueblo también hay unos senderos preciosos que no hay que dejar de ver y que no se que tipo de energía desprenden que hacen que sientas esa libertad de la que antes he hablado.  Si pinchais sobre el enlace podréis ver esas rutas: SENDERISMO EN FUENTE VAQUEROS.

Foto cedida por José Manuel Pérez

Os voy a dejar un vídeo que han hecho los alumnos de informática de la clase de José Manuel Pérez.
Agradezco las imágenes que me han movido muchas emociones, me han creado una necesidad imperiosa de pasear por las choperas, de bañarme en el río, de hacer excursiones en bici, recitar poemas de Lorca en su casa natal, y de saborear una carne ibérica en el Vuelta y Vuelta de la Paz.

Podría decir y contar muchas más cosas de Fuente Vaqueros, iré agregándolas poco a poco, pero este vídeo las resume todas ellas.

Podéis ayudarme en los comentarios a decir más cosas de este precioso pueblo, así contribuiremos a no dejarlo perder de la memoria y podremos engrandecerlo.

No existen paíse­s pequeños. La  grandeza de un pueblo no se mide por el número de sus habitantes, como no se mide por la estatura la grandeza de un hombre.  Víctor Hugo

 

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