La emoción de visitar Anantapur: la Fundación Vicente Ferrer

Después del verano, tuve el placer de compartir un vino y una charla muy agradable con Africa Lucena, autora del blog sobre “Marca personal” Unaideabrillante.

África me estuvo contando su experiencia en la India, concretamente en la Fundación Vicente Ferrer. Me pareció una historia preciosa e interesante, llena de emociones, sonidos, sabores, olores y miradas preciosas de niños.

Le pedí que escribiera su historia en este blog, porque así llegaría a más gente y una historia tan intensa, al escribirla, quedaría inmortalizada para siempre, aunque dudo que África olvide a esas mujeres y niños alguna vez.

Después de leer este post, no son pocas las ganas de colaborar con estas personas a través de las herramientas que ella nos muestra.

El relato de África Lucena está lleno de emociones intensas que se aprecian al leer lo que nos cuenta.

Agradecida de que lo comparta con nosotros y que lo haya ilustrado con fotos personales.  Gracias África.

Y ahora os dejo con su historia, no os lo perdáis.

 

Hace unos meses cumplí uno de mis sueños. Viajar a la India junto a un grupo de voluntarios, para conocer de primera mano todos los proyectos en los que trabaja la Fundación Vicente Ferrer, en Anantapur. Una de las zonas más pobres del sur de la India.

Cuando llegas a la India, te empieza a recorrer por el cuerpo y la mente todo tipo de emociones. Algunas conocidas, ya que las experimentamos en nuestro día a día, como la tristeza o la alegría.

Y otras que experimentamos menos, como la ecuanimidad. Busqué su significado en el diccionario y hace referencia a la imparcialidad de juicio. Tiene que ver con la capacidad para mantenernos con un ánimo constante a pesar de las adversidades. Y créeme si te digo que en la India es una emoción que la debes experimentar a diario por propia necesidad.

“En la India hay que mirar sin ver”

La India es un país de contrastes, que te enamora o te horroriza. En un mismo día pasas de ver escenas de pobreza extrema, a ver riqueza y lujo. Pasas de escuchar un ruido ensordecedor de la ciudad, los coches y las gentes a no escuchar nada, solo silencio.

Un país donde cada 8 segundos desaparece una niña, donde las vacas son animales sagrados, donde existen personas del tercer sexo, los Hijras, hombres vestidos de mujeres pero que no se consideran ni lo uno ni lo otro. Donde nació el yoga y religiones tan ancestrales como el hinduismo o el budismo.

Las emociones se agolpan en tu mente y en tu cuerpo. Y cuando pasan ya varios días, en mi caso fueron dos semanas, se hace a veces muy difícil de soportar, tanto en el plano físico como mental.

Pero cuando llegas a la Fundación Vicente Ferrer, todo cambia. Y una sensación de calma te invade porque te sientes cuidado y protegido.

La experiencia fue increíble, el trato que recibimos fue especial, muy cercano.

Los proyectos de la Fundación Vicente Ferrer

Visitamos varios proyectos que nos explicaron las propias mujeres, niños y hombres de cada comunidad. Con sus testimonios, nos hicieron entender como Vicente Ferrer les ha cambiado sus vidas.

La gran labor que realiza la Fundación llega hasta lo más profundo del corazón de todos ellos y eso es lo que te transmiten. La gran familia que forma la Fundación te hace creer que realmente es posible erradicar la pobreza, aportando tu pequeño granito de arena.

Ese granito puede tener muchas formas pero lo que si te debe quedar claro es que ese granito siempre llega y se une a otros muchos millones de granitos que consiguen obrar el milagro de la Fundación que Vicente y Anna Ferrer comenzaron de la nada hace 50 años.

Vicente Ferrer falleció en el año 2009, pero su figura sigue viva y muy presente en la comunidad de Anantapur.

Pidió no estar solo, y su tumba está en un parque precioso, decorado con frases pintadas en piedras. Rodeada de bancos donde las personas suelen sentarse y pasar un tiempo de charla o meditación.

Actualmente continúan su labor, Anna Ferrer su esposa y su hijo Moncho. Dos personas de esas que conoces una vez en la vida, con un aura especial.

Moncho nos recibió una tarde en Anantapur, se preocupó por saber de donde veníamos cada uno, nos dio la mano a todos lo visitantes, uno a uno, sin prisa pero sin pausa. La charla que se podía esperar fuera de mera cortesía, lo cual habríamos entendido y agradecido, duró casi 3 horas.

Y esto es lo normal con cada grupo de visitantes, ya que todo el año están recibiendo voluntarios y colaboradores.

El tiempo en la India se mide de forma diferente. Moncho comenzó hablándonos de cómo fue su infancia allí, se le iluminaba la cara. Nos explicó algunos proyectos, compartió algunas anécdotas entrañables de su padre Vicente, nos habló del fenómeno de las huchas, y respondió a todas las preguntas y aportaciones de todos los asistentes con absoluta calma y tranquilidad.

Allí en la Fundación se transmite esa calma en todas las visitas que realizas a los diferentes proyectos, hospitales, casas y escuelas.

 

¿Cómo puedes colaborar con la Fundación Vicente Ferrer?

A ese granito que todos podemos aportar, le puedes dar la forma que tu quieras, puedes darle forma de aportación puntual para un proyecto, en concreto el de la mujeres viudas fue uno de los que más me impactó. que está dentro de los programas de “Mujer a Mujer”. Con tu aportación ayudas a que una mujer viuda, que se queda sin nada cuando muere su marido, pueda salir adelante, ser respetada y no ser repudiada por su comunidad.

En este breve video que grabé cuando íbamos de un proyecto a otro, Shiba nos cuenta cómo gracias a la Fundación han logrado que muchas mujeres tengan la vivienda a su nombre.

Los talleres de concienciación tanto a hombres como a mujeres son fundamentales para el cambio de mentalidad y lograr que se mejore sus condiciones de vida. En estos talleres se conciencia para que los niños sigan estudiando, contra la violencia de género o para que las mujeres aprendan un oficio y creen su propio autoempleo.

“Las mujeres son el motor del cambio en la India”

 Otro forma puede ser apadrinar a un niño o una niña. Es quizás la manera más conocida de ayudar, ya que por sólo 18€ al mes. Le das educación a un niño/a. Pero no sólo se beneficia el niño/a apadrinado, sino también su familia y la comunidad a la que pertenece.

Si quieres saber más sobre como colaborar o los proyectos que te he contado, puedes visitar la página web de la Fundación Vicente Ferrer.

Muchas gracias Inmaculada por tu invitación a contar mi experiencia y la emoción de visitar Anantapur.

Este también es un granito que podemos aportar, ayudar a concienciar, a darle visibilidad en redes sociales y difundir la gran labor que realizan.

¿Quieres ayudar a difundir los proyectos de la Fundación Vicente Ferrer?

Hazte Voluntario Digital

Me encantará leer tus comentarios y si has tenido o te gustaría tener alguna experiencia de voluntariado.

Comparte si te ha gustado

Deja un comentario